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Semana Mundial del Parto Respetado

 

En la Semana Mundial del Parto Respetado, que busca visibilizar los derechos de la mujer durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y el post parto; creemos que los principios básicos tienen que ser conocidos para que sean efectivamente cumplidos en nuestra provincia. Para terminar con la violencia obstétrica, la visibilidad del parto respetado debe pasar a ser una política pública que llegue a toda la provincia e involucre a todo el sistema de salud. Seguiremos trabajando para que las decisiones políticas orientadas en este sentido apunten a su tratamiento coyuntural.

La madre tiene derecho:

– A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto. De modo tal, participar activamente en las decisiones que acerca de las alternativas distintas si es que existen.
– A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
– A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
– A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
– A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
– A elegir quién la acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.
– A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
– A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
– A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
– A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

Toda persona recién nacida tiene derecho:

– A ser tratada en forma respetuosa y digna.
– A su inequívoca identificación.
– A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación o docencia.
– A la internación conjunta con su madre en sala.
– A que sus padres reciban adecuado asesoramiento e información sobre los cuidados para su crecimiento y desarrollo, así como de su plan de vacunación.

El padre y la madre de la persona recién nacida en situación de riesgo tienen los siguientes derechos:

– A recibir información comprensible, suficiente y continuada, en un ambiente adecuado, sobre el proceso o evolución de la salud de su hijo o hija, incluyendo diagnóstico, pronóstico y tratamiento.
– A tener acceso continuado a su hijo o hija mientras la situación clínica lo permita, así como a participar en su atención y en la toma de decisiones relacionadas con su asistencia.
– A un consentimiento informado sobre cualquier práctica médica que se le realice al niño o niña.
– A que se facilite la lactancia materna de la persona recién nacida.
– A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados especiales del niño o niña.

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